El Campo

Lluvias que cambian el escenario en la región núcleo alivio hídrico para la soja, pero tormentas severas dejan daños en 400.000 hectáreas

Tras semanas de déficit hídrico, más de 60 mm en siete días marcaron un giro clave para la campaña agrícola. Sin embargo, granizo, ráfagas intensas y lluvias concentradas provocaron fuertes pérdidas productivas en amplias zonas del centro del país.

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La segunda mitad de febrero comenzó con un cambio decisivo en el régimen hídrico de la región agrícola central. En apenas una semana se acumularon en promedio unos 64 milímetros, un volumen que permitió cortar la racha seca que venía deteriorando los cultivos.

No obstante, el alivio llegó acompañado de fenómenos extremos. La última tormenta se caracterizó por fuertes ráfagas de viento, caída de granizo y precipitaciones intensas y muy concentradas, que impactaron de lleno sobre áreas productivas clave.

Según explicó el consultor climático Elorriaga, el cambio respondió al desplazamiento hacia el este del sistema de alta presión que bloqueaba el ingreso de humedad. El ingreso de aire cálido y húmedo del norte chocó con una masa de aire frío proveniente del sudoeste patagónico, generando un fuerte contraste térmico que desencadenó tormentas de elevada violencia.

Lluvias intensas y focos con registros extremos

Las precipitaciones registradas en las 24 horas previas a la mañana del jueves 19 dejaron acumulados incluso superiores a los del fin de semana largo anterior.

Los mayores registros se concentraron en el sudeste cordobés y sectores del noreste regional:

  • Idiazábal: 98 mm
  • Bengolea: 87 mm
  • Bell Ville: 84 mm
  • Montes de Oca: 90 mm

Aunque el promedio semanal fue altamente positivo para la humedad de los suelos, la distribución irregular y la intensidad de los eventos generaron consecuencias negativas en amplias áreas productivas.

Granizo y vientos afectan unas 400.000 hectáreas

El núcleo más severo del fenómeno abarcó cerca de 400.000 hectáreas del centro-sur santafesino y el sudeste de Córdoba. El corredor comprendido entre Armstrong, Tortugas, General Roca e Inriville concentra los mayores reportes de daños.

En soja se observaron caída de vainas, deshoje intenso y deterioro estructural de las plantas. En maíz, los técnicos reportaron desgrane, pérdida de espigas y quebrado de tallos. En los casos más extremos, el granizo arrasó directamente lotes completos.

La evaluación definitiva aún no pudo realizarse debido a caminos anegados y al exceso de agua que dificulta el ingreso a los campos.

El agua llega justo a tiempo para frenar el deterioro de la soja de primera

Pese a los daños puntuales, las lluvias significaron un alivio clave para la soja de primera, especialmente en una etapa crítica del cultivo.

En varias zonas se estimaban pérdidas potenciales de hasta el 40% del rinde antes de las precipitaciones. Ahora, el nuevo escenario permite estabilizar el cultivo y evitar mayores caídas productivas.

En Acebal, técnicos destacan que el aporte hídrico permitió alejar el riesgo de una sequía total. Si continúan las lluvias, los rindes podrían ubicarse entre 30 y 35 qq/ha, dependiendo del llenado de granos.

Fuente: BCR

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