Este jueves, en horas del mediodía, el cruce de calle Arenales permaneció interrumpido durante más de 25 minutos, provocando una extensa fila de vehículos. A la demora se suma la preocupación por la seguridad de peatones y ciclistas y el estado de algunos cruces ferroviarios.
Para quienes trabajan en el Área Industrial de Rufino, atravesar las vías del ferrocarril forma parte del recorrido cotidiano. Cada jornada, muchos trabajadores utilizan los distintos pasos a nivel para ingresar o salir de ese sector de la ciudad.
El inconveniente aparece cuando las formaciones de carga realizan maniobras y permanecen ocupando los cruces durante períodos prolongados.
Más de 25 minutos de espera
Este jueves volvió a quedar expuesta una situación que genera malestar entre quienes circulan habitualmente por la zona.
Durante una maniobra ferroviaria, el paso a nivel de calle Arenales permaneció cerrado durante más de 25 minutos, generando una extensa fila de vehículos que aguardaban para poder continuar su recorrido.
La imagen registrada durante el corte muestra la dimensión de la espera: automóviles, camionetas y camiones quedaron detenidos sobre Arenales mientras la formación ferroviaria ocupaba el sector de las vías.
Y el problema no se limita a la demora.
Cuando esperar también implica un riesgo
Cuando un paso a nivel permanece cerrado durante muchos minutos, algunos peatones y ciclistas buscan alternativas para poder continuar.
En la zona se observa en ocasiones a personas que intentan atravesar las vías por sectores no habilitados y, ante la presencia de una formación que bloquea completamente el paso, incluso suben o pasan por encima de los vagones para intentar cruzar.
Se trata de una situación que puede resultar extremadamente peligrosa.
La normativa nacional de tránsito establece la prioridad de paso de los vehículos ferroviarios y contempla distintas situaciones en las que está prohibido atravesar un paso a nivel. Por eso, frente a una formación detenida o en movimiento, la alternativa segura no es intentar atravesarla.
El problema es que una espera prolongada puede generar desesperación, apuro o decisiones riesgosas por parte de quienes necesitan llegar a sus hogares o lugares de trabajo.
El estado de los cruces, otro problema
A las interrupciones se suma una situación que también conocen quienes utilizan diariamente estos sectores: el estado de algunos cruces ferroviarios.
Las condiciones de las vías y de los pasos hacen que atravesarlos resulte incómodo para automovilistas, pero especialmente para peatones, bicicletas y motociclistas.
Cuando a estas condiciones se suma una formación bloqueando el paso, la circulación se vuelve todavía más complicada.
¿Se pueden coordinar las maniobras con los horarios de mayor circulación?
La pregunta que surge entre trabajadores y vecinos es concreta:
¿Existe algún mecanismo de coordinación para evitar que las maniobras ferroviarias coincidan con los horarios de mayor circulación de trabajadores?
Y hay una segunda cuestión que merece ser analizada: ¿qué ocurre cuando dos pasos a nivel quedan bloqueados simultáneamente?
El reclamo no apunta a impedir la circulación de los trenes de carga. Rufino es una ciudad vinculada históricamente al ferrocarril y el transporte ferroviario de cargas cumple un papel dentro de la actividad productiva regional.
De hecho, actualmente la Línea General San Martín continúa vinculada al transporte ferroviario de cargas operado por Belgrano Cargas y Logística. La normativa nacional señala que a esa empresa se le asignó la operación del servicio de cargas y la administración de la infraestructura de la Línea General San Martín.
Al mismo tiempo, durante 2026 continúa el proceso nacional para concesionar las líneas de cargas Belgrano, San Martín y Urquiza, por lo que la situación institucional del sistema ferroviario se encuentra en un proceso de transformación.
Un tema que merece una respuesta
Por eso, sería importante que Municipalidad y Concejo Deliberante puedan abordar esta situación y gestionar ante los organismos y responsables ferroviarios correspondientes alguna alternativa que permita reducir los cortes prolongados y mejorar las condiciones de los pasos a nivel.
No se trata de plantear “tren sí o tren no”.
Se trata de encontrar una forma de compatibilizar la operación ferroviaria con la circulación cotidiana de una ciudad que necesita atravesar las vías para conectar distintos sectores y, especialmente, para que los trabajadores del Área Industrial puedan regresar a sus hogares después de su jornada laboral.
Porque detrás de esos minutos de espera hay trabajadores, familias, estudiantes, comerciantes, motociclistas, ciclistas y peatones que necesitan simplemente poder cruzar.
El tren tiene que poder circular. Y Rufino también.