El despegue se produjo el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, dando inicio a una misión de aproximadamente 10 días a bordo de la nave Orion, impulsada por el poderoso cohete SLS.
Un viaje histórico desde el inicio
Tras alcanzar la órbita terrestre, la nave realizó una maniobra clave para abandonar la gravedad del planeta y dirigirse hacia la Luna en un trayecto de varios días.
A bordo viajaron cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, en lo que representa una misión histórica por su diversidad y alcance.
El momento más impactante: el lado oculto de la Luna
Al llegar a las cercanías del satélite, la nave realizó un sobrevuelo que incluyó el paso por el lado oculto de la Luna, una región que nunca es visible desde la Tierra.
Durante ese tramo, se produjo un “apagón” de comunicaciones de unos 40 minutos, ya que la Luna bloquea las señales con la Tierra.
Los astronautas pudieron observar y fotografiar cráteres, montañas y formaciones nunca vistas directamente por seres humanos, describiendo el paisaje como “rugoso” y completamente distinto a la cara visible.
Récord histórico y postales únicas
La misión también rompió un récord: la tripulación alcanzó más de 252.000 millas (más de 400.000 km) de distancia de la Tierra, convirtiéndose en los humanos que más lejos han viajado en la historia.
Además, vivieron momentos únicos como el “Earthrise” (la salida de la Tierra vista desde la Luna) e incluso la observación de un eclipse solar desde el espacio profundo.
El regreso a casa ya está en marcha
Tras completar el sobrevuelo, la nave utilizó la gravedad lunar como impulso —una especie de “honda gravitacional”— para iniciar el viaje de regreso a la Tierra.
La misión prevé su amerizaje en el océano Pacífico, cerrando una travesía que no solo retoma el legado del programa Apolo, sino que abre el camino para futuras misiones, incluyendo el regreso del ser humano a la superficie lunar en los próximos años.