Descubren la atmósfera de una ‘supertierra’ y un posible gemelo de Venus fuera del Sistema Solar

Detectan la atmósfera de un mundo rocoso con un tamaño parecido a la Tierra. Por otro lado, han hallado a 219 años luz un mundo parecido a Venus.

Recreación artística del exoplaneta con características parecidas a Venus DANIELLE FUTSELAAR

El principal objetivo de los científicos dedicados a buscar planetas fuera del Sistema Solar (denominados planetas extrasolares o exoplanetas) es encontrar mundos como la Tierra. Los avances se suceden poco a poco. Esta semana, por ejemplo, se ha anunciado la detección de la atmósfera de GJ 1132b, un planeta rocoso un poco más grande que la Tierra situado a 39 años luz de distancia y cuyo hallazgo fue anunciado a finales de 2015. Se trata de una de las primeras detecciones de atmósfera en un planeta relativamente parecido al nuestro.

Cuando fue descubierta esta supertierra, los científicos sospecharon que podría tener atmósfera aunque hasta ahora no lo habían podido confirmar. Según explican en la revista The Astronomical Journal, determinar si los exoplanetas tienen atmósfera o no es un paso importante a la hora de encontrar mundos potencialmente habitables, aunque es improbable que la haya en GJ 1132b porque la temperaturas en su superficie es muy alta (más de 300ºC) y además, recibe 19 veces más radiación de su estrella que la Tierra del Sol.

Las observaciones realizadas con el telescopio chileno de 2,2 metros del Observatorio Europeo Austral (ESO) sugieren que la atmósfera de GJ 1132b está compuesta por vapor de agua o metano, o bien una mezcla de ambos.

Ilustración del planeta GJ 1132 b y de la enana roja GJ 1132 MPIA

Este mundo, que tiene un radio de 1,4 veces el de la Tierra, se encuentra en la constelación de Vela y orbita la estrella GJ 1132, una enana roja o de tipo M, el tipo de astro más común en la Vía Láctea. Son frías y pequeñas y, debido a la débil luz que emiten, no son fáciles de observar. Hace aproximadamente un año, otro equipo descubrió una atmósfera en el planeta 55 Cancri e, una supertierra con una masa ocho veces la de nuestro planeta, equivalente a la de Neptuno. Situado a 41 años luz, en la constelación de Cáncer, se le conoce como el planeta diamante, pues en su composición habría abundante carbono en esa forma.

Sin embargo, también resulta muy interesante para los astrofísicos encontrar planetas parecidos a otros miembros del Sistema Solar. Un equipo de científicos del SETI (el Instituto para la búsqueda de vida extraterrestre) acaba de anunciar el hallazgo de un planeta que podría ser un gemelo de Venus. Está situado a 219 años luz y ha sido descubierto con el telescopio espacial Kepler. Sus características se publican esta semana, también en la revista Astronomical Journal.

Este planeta, bautizado como Kepler-1649b, es un poco más grande que la Tierra y orbita una estrella débil, denominada Kepler-1649, que tiene un diámetro equivalente a una quinta parte del que tiene el Sol. Su órbita alrededor de este astro sólo dura nueve días (frente a los 365 días que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol). Esta órbita tan pequeña hace que el flujo de luz proveniente de su estrella que llega a la superficie de ese planeta sea 2,3 veces mayor que la que llega a la Tierra procedente del Sol.

La estrella Kepler-1649 también es una enana roja. Según explica Isabel Angelo, coautora de la investigación, el estudio de planetas como el análogo de Venus Kepler-1649b se está convirtiendo en un campo cada vez más importante para los científicos, pues permiten entender los límites de las zonas habitables de las abundantes estrellas de tipo M o enanas rojas. “Hay diversos factores que hacen que estos planetas sean diferentes de los mundos que tienen el tamaño de la Tierra y orbitan estrellas como el Sol”, señala la investigadora del SETI.

Aunque se dice que Venus es el planeta hermano de la Tierra porque tiene un tamaño similar y sólo está un 40% más cerca del Sol, también tiene notables diferencias. Su atmósfera y la temperatura que hay en su superficie son muy diferentes.

Hay mucha gente obsesionada con encontrar otras Tierras. Pero los análogos de Venus también son importantes“, afirma Elisa Quintana, otra de las investigadoras del SETI que ha participado en este trabajo.

Fuente: elmundo.es

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